Por el precio de una suscripción de streaming: ciberataques ya se ofrecen en la dark web desde 30 dólares, alerta Kaspersky

13 de Octubre de 2026


Una investigación de la compañía revela que los ataques DDoS, diseñados para saturar sitios web, aplicaciones y servicios digitales hasta dejarlos temporalmente fuera de servicio, se comercializan por entre 30 y 2,000 dólares, mientras algunas herramientas por suscripción cuestan apenas 1 dólar.

Octubre, Mes de la Ciberseguridad, pone nuevamente sobre la mesa un reto cada vez más accesible para los ciberdelincuentes: lo que cuesta una suscripción mensual de entretenimiento ya puede ser suficiente para contratar un ciberataque capaz de interrumpir los servicios digitales de una empresa. Una nueva investigación de Kaspersky Digital Footprint Intelligence (DFI) revela que el mercado clandestino de ataques de denegación de servicio distribuido, conocidos como DDoS, se ha vuelto cada vez más accesible, con ofertas que parten desde 30 dólares y herramientas por suscripción disponibles por apenas 1 dólar.

Un ataque DDoS busca generar tal cantidad de tráfico o solicitudes sobre un sitio web, una aplicación o un servicio en línea que este se ralentiza o deja de estar disponible para sus usuarios legítimos. Para una empresa, esto puede significar mucho más que una página temporalmente fuera de línea: puede interrumpir ventas, plataformas de atención, servicios para clientes o sistemas digitales esenciales para mantener la operación.

Para entender cómo funciona este mercado, los expertos de Kaspersky analizaron más de 256,000 publicaciones relacionadas con ataques DDoS en la dark web y la deep web e identificaron 148 actores que participan en esta actividad y se mantienen activos al menos desde 2024. El análisis muestra que los ataques contratados directamente pueden costar entre 30 dólares y 2,000 dólares, dependiendo del objetivo, la duración y las características del servicio solicitado.

La investigación también evidencia cómo el cibercrimen ha adoptado modelos similares a los de cualquier servicio digital. Por un lado, existen actores que ejecutan ataques por encargo; por otro, se comercializan suscripciones que dan acceso a herramientas desde las cuales los propios compradores pueden lanzar ataques, incluidas plataformas en línea y bots de mensajería. Un tercer grupo utiliza infraestructura propia para realizar estas actividades.

La investigación también muestra que los ataques más ofrecidos buscan afectar directamente la disponibilidad de servicios digitales. En el 92% de los casos analizados, los actores promocionaban métodos dirigidos a sitios web, aplicaciones y plataformas en línea, mientras que el 74% ofrecía técnicas orientadas a saturar la infraestructura que los mantiene funcionando. Esto confirma que los servicios más expuestos en Internet siguen siendo uno de los principales objetivos de este mercado clandestino.

Esta oferta también se promociona en distintos espacios digitales. Entre los actores observados que venden ataques por encargo, 65% utiliza foros de ciberdelincuentes, mientras que el 35% recurre a Telegram y Discord, reflejando cómo estos servicios encuentran diferentes canales para llegar a potenciales compradores.

Para las empresas, el riesgo está en que estos ataques apuntan directamente a servicios que sostienen la operación diaria, desde sitios web y plataformas de comercio electrónico hasta aplicaciones de atención y otros canales digitales. Cuando alguno de ellos queda fuera de línea, el impacto puede extenderse rápidamente a ventas, atención al cliente y continuidad operativa. 

“Lo preocupante no es únicamente que existan ataques DDoS, sino lo sencillo y económico que puede resultar hoy acceder a estas capacidades. Cuando un servicio capaz de afectar la operación digital de una empresa puede conseguirse por un precio comparable al de una plataforma de streaming o incluso una taza de café, la barrera de entrada para los atacantes disminuye significativamente. Para las organizaciones, esto significa que prepararse frente a este tipo de incidentes ya no debería verse como una medida reservada para grandes compañías, sino como parte de una estrategia básica para garantizar la continuidad de sus servicios digitales”.
– Joao Brandao, Digital Footprint Analyst en Kaspersky.

Las consecuencias también pueden continuar después de que el servicio vuelve a estar disponible. Una interrupción prolongada puede traducirse en transacciones que no se completan, usuarios que no logran acceder a una plataforma, presión sobre los equipos internos y costos asociados con la recuperación del servicio. Para organizaciones que dependen cada vez más de aplicaciones, comercio electrónico y canales digitales para relacionarse con sus clientes, la disponibilidad se ha convertido en un componente esencial de la continuidad del negocio.

Además, conocer cómo se comercializan estos ataques permite comprender mejor la evolución del entorno de amenazas. La creciente oferta de servicios listos para contratar reduce la necesidad de que un atacante cuente con conocimientos técnicos avanzados o infraestructura propia, ampliando el número de actores capaces de intentar este tipo de acciones.

Para reducir la exposición y estar mejor preparadas frente a ataques DDoS, los expertos de Kaspersky recomiendan a las empresas:

  • Identificar qué servicios digitales no pueden dejar de funcionar. Sitios web, plataformas de ventas, aplicaciones para clientes y otros canales críticos deben estar claramente identificados para priorizar su monitoreo y definir cómo mantener la operación ante una interrupción.
  • Contar con un plan de respuesta antes de que ocurra el ataque. Definir responsables, canales de comunicación y pasos de recuperación permite reaccionar con mayor rapidez y evita tomar decisiones improvisadas cuando un servicio ya se encuentra bajo presión.
  • Detectar cambios inusuales en el funcionamiento de los servicios. Incrementos inesperados de tráfico, degradaciones repentinas del desempeño o patrones anómalos pueden ser señales tempranas de un ataque y permitir una respuesta más rápida.
  • Ampliar la visibilidad sobre amenazas y riesgos externos. Soluciones como Kaspersky Digital Footprint Intelligence permiten monitorear activos digitales y detectar riesgos en la web abierta, deep web y dark web, mientras que Kaspersky Threat Intelligence aporta contexto sobre actores, tácticas y amenazas para ayudar a los equipos de seguridad a anticiparse y responder con mayor precisión.
  • Fortalecer tanto la preparación de los empleados como la capacidad de respuesta especializada. Kaspersky Automated Security Awareness Platform (KASAP) ayuda a desarrollar hábitos y conocimientos de seguridad entre los colaboradores, mientras que Kaspersky Managed Detection and Response (MDR) complementa los controles existentes con monitoreo continuo, análisis de expertos y respuesta ante incidentes sofisticados.

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